LA DULCE BOCA, QUE A GUSTAR CONVIDA
La dulce boca, que a gustar
convida un humor entre perlas destilado, y a no envidiar aquel licor
sagrado que a Júpiter ministra el garzón de Ida, amantes, no toquéis,
si queréis vida, porque, entre un labio y otro colorado, Amor está de su
veneno armado, cual entre flor y flor sierpe escondida.
No os engañen
las rosas que al Aurora diréis que, aljofaradas y olorosas, se le cayeron
del purpúreo seno.
¡Manzanas son de Tántalo, y no rosas, que después
huyen del que incitan hora, y solo del Amor queda el veneno!
Góngora  AFECTOS
VARIOS DE SU CORAZÓN, FLUCTUANDO EN LAS ONDAS
DE LOS CABELLOS DE LISI
En crespa tempestad del oro undoso, nada
golfos de luz ardiente y pura mi corazón, sediento de hermosura, si el
cabello deslazas generosa.
Leandro en mar de fuego proceloso su amor
ostenta, su vivir apura. Icaro en sendas de oro mal segura arde sus alas
por morir glorioso.
Con pretensión de Fénix encendidas sus
esperanzas, que difuntas lloro, intenta que su muerte engendre vidas.
Avaro
y rico y pobre en el tesoro, el castigo y la hambre imita a Midas, Tántalo
en fugitiva fuente de oro.
Quevedo 
GUSTOSO EL AUTOR CON LA SOLEDAD Y SUS ESTUDIOS,
ESCRIBIÓ ESTE SONETO
Retirado en la paz de estos desiertos, con
pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y
escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre
abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados
contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes
almas, que la muerte ausenta, de injurias de los años vengadoras, libra,
¡oh gran don Joseph!, docta la emprenta.
En fuga irrevocable huye la
hora; pero aquélla el mejor cálculo cuenta, que en la lección y
estudios nos mejora.
Quevedo 
El
que deja de soñar ... , poco a poco deja de vivir. "El
amor que nace súbitamente es el mas tardo de curar". ( Jean de la
Bruyre ) |