Esparcido
el cabello por la espalda que fue del sol desprecio y maravilla, Silvia
cogía por la verde orilla del mar de Cádiz conchas en su falda.
El
agua entre el hinojo de esmeralda, para que entrase más, su curso
humilla; tejió de mimbre una alta canastilla, y púsola en su
frente por guirnalda.
Mas cuando ya desamparó la playa, «Mal
haya, dijo, el agua, que tan poca con su sal me abrasó pies y vestidos».
Yo
estaba cerca y respondí: «Mal haya la sal que tiene tu graciosa boca, que
así tiene abrasados mis sentidos».
XLVIII
Hombre
mortal mis padres me engendraron, aire común y luz de los cielos
dieron, y mi primera voz lágrimas fueron, que así los reyes
en el mundo entraron.
La tierra y la miseria me abrazaron, paños,
no piel o pluma, me envolvieron, por huésped de la vida me
escribieron, y las horas y pasos me contaron.
Así voy
prosiguiendo la jornada a la inmortalidad el alma asida, que
el cuerpo es nada, y no pretende nada.
Un principio y un fin tiene
la vida, porque de todos es igual la entrada, y conforme a la
entrada la salida.
61
Ir
y quedarse, y con quedar partirse, partir sin alma, y ir con alma
ajena, oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol
desasirse;
arder como la vela y consumirse, haciendo
torres sobre tierna arena; caer de un cielo, y ser demonio en pena, y
de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades, pedir
prestada sobre fe paciencia, y lo que es temporal llamar eterno;
creer
sospechas y negar verdades, es lo que llaman en el mundo ausencia, fuego
en el alma, y en la vida infierno.
La Niña
a quien dijo el Ángel que estaba de gracia llena, cuando de
ser de Dios madre le trujo tan altas nuevas,
ya le mira en
un pesebre, llorando lágrimas tiernas, que obligándose a ser
hombre, también se obliga a sus penas.
¿Qué tenéis,
dulce Jesús?, le dice la Niña bella; ¿tan presto sentís
mis ojos el dolor de mi pobreza?
Yo no tengo otros
palacios en que recibiros pueda, sino mis brazos y pechos, que
os regalan y sustentan.
No puedo más, amor mío, porque
si yo más pudiera, vos sabéis que vuestros cielos envidiaran
mi riqueza.
El niño recién nacido no mueve la pura
lengua, aunque es la sabiduría de su eterno Padre inmensa.
Mas
revelándole al alma de la Virgen la respuesta, cubrió de sueño
en sus brazos blandamente sus estrellas.
Ella entonces
desatando la voz regalada y tierna, así tuvo a su armonía la
de los cielos suspensa.
Pues andáis en las palmas, Ángeles
santos, que se duerme mi niño, tened los ramos. Palmas
de Belén que mueven airados los furiosos vientos que
suenan tanto. No le hagáis ruido, corred más paso, que
se duerme mi niño, tened los ramos.
El niño divino, que
está cansado de llorar en la tierra por su descanso, sosegar
quiere un poco del tierno llanto, que se duerme mi niño, tened
los ramos. Rigurosos yelos le están cercando, ya
veis que no tengo con qué guardarlo.
Ángeles divinos que
vais volando, que se duerme mi niño, tened los ramos.
A
LA MUERTE DE CRISTO NUESTRO SEÑOR
La tarde se escurecía entre
la una y las dos, que viendo que el Sol se muere, se vistió
de luto el sol.
Tinieblas cubren los aires, las piedras de
dos en dos se rompen unas con otras, y el pecho del hombre no.
Los
ángeles de paz lloran con tan amargo dolor, que los cielos y
la tierra conocen que muere Dios.
Cuando está Cristo en
la cruz diciendo al Padre, Señor, ¿por qué me bas
desamparado? ¡ay Dios, qué tierna razón!,
¿qué sentiría
su Madre, cuando tal palabra oyó, viendo que su Hijo dice que
Dios le desamparó?
No lloréis Virgen piadosa, que aunque
se va vuestro Amor, antes que pasen tres días volverá a
verse con vos.
¿Pero cómo las entrañas, que nueve meses
vivió, verán que corta la muerte fruto de tal bendición?
«¡Ay
Hijo!, la Virgen dice, ¿qué madre vio como yo tantas espadas
sangrientas traspasar su corazón?
¿Dónde está vuestra
hermosura? ¿quién los ojos eclipsó, donde se miraba el
Cielo como de su mismo Autor?
Partamos, dulce Jesús, el
cáliz desta pasión, que Vos le bebéis de sangre, y yo de
pena y dolor.
¿De qué me sirvió guardaros de aquel Rey
que os persiguió, si al fin os quitan la vida vuestros
enemigos hoy?»
Esto diciendo la Virgen Cristo el espíritu
dio; alma, si no eres de piedra llora, pues la culpa soy.
Las
pajas del pesebre, niño de Belén, hoy son flores y rosas, mañana
serán hiel.
Lloráis entre las pajas de frío que tenéis, hermoso
niño mío, y de calor también.
Dormid, cordero santo, mi
vida, no lloréis, que si os escucha el lobo, vendrá por vos,
mi bien.
Dormid entre las pajas, que aunque frías las
veis, hoy son flores y rosas, mañana serán hiel.
Las
que para abrigaros tan blandas hoy se ven serán mañana
espinas en corona cruel.
Mas no quiero deciros, aunque
vos lo sabéis, palabras de pesar en días de placer.
Que
aunque tan grandes deudas en paja cobréis, hoy son flores y
rosas, mañana serán hiel.
Dejad el tierno llanto, divino
Emanüel, que perlas entre pajas se pierden sin por qué.
No
piense vuestra madre que ya Jerusalén previene sus dolores, y
llore con Joseph.
Que aunque pajas no sean corona para
Rey, hoy son flores y rosas, mañana serán hiel.
81
Lucinda,
yo me siento arder, y sigo el sol que deste incendio causa el daño, que
porque no me encuentre el desengaño tengo al engaño por eterno amigo.
Siento
el error, no siento lo que digo, a mí yo propio me parezco extraño; pasan
mis años, sin que llegue un año que esté seguro yo de mí conmigo.
¡Oh
dura ley de amor, que todos huyen la causa de su mal, y yo la espero siempre
en mi margen, como humilde río!
Pero si las estrellas daño
influyen, y con las de tus ojos nací y muero, ¿cómo las
venceré sin albedrío?
A
LA SEPULTURA DE TEODORA DE URBINA
178
Mi bien
nacido de mis propios males, retrato celestial de mi Belisa, que
en mudas voces y con dulce risa, mi destierro y consuelo hiciste
iguales;
Ciego, llorando, niña de mis ojos, segunda vez
de mis entrañas sales, mas pues tu blanco pie los cielos pisa, ¿por
qué el de un hombre en tierra tan aprisa
quebranta tus estrellas
celestiales? sobre esta piedra cantaré, que es mina donde el
que pasa al indio en propio suelo,
hallé más presto el oro en tus
despojos, las perlas, el coral, la plata fina; mas, ¡ay!, que
es ángel y llevólo al cielo.
~*~
Instrucciones para enviar Poemas ~*~
|