| José
Ángel Buesa José Ángel Buesa -
Paginas: 1 | 2 | 3
| 4 | 5 | 6 | 7
|  Sembrar Alza
la mano y siembra, con un gesto impaciente, en el surco, en el viento, en la
arena, en el mar... Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente: En mujer,
surco o sueño, sembrar, sembrar, sembrar...
Yérguete ante la vida con
la fe de tu siembra; siembra el amor y el odio, y sonríe al pasar... La
arena del desierto y el vientre de la hembra bajo tu gesto próvido quieren
fructificar...
Desdichados de aquellos que la vida maldijo, que no soñaron
nunca ni supieron amar... Hay que sembrar un árbol, una ansia, un sueño, un
hijo. Porque la vida es eso: Sembrar, sembrar, sembrar!

Poema
del Secreto Puedo tocar tu mano sin que
tiemble la mía, y no volver el rostro para verte pasar. Puedo apretar mis
labios un día y otro día... y no puedo olvidar. Puedo mirar tus ojos y
hablar frívolamente, casi aburridamente, sobre un tema vulgar, puedo
decir tu nombre con voz indiferente... y no puedo olvidar.
Puedo estar
a tu lado como si no estuviera, y encontrarte cien veces, así como al
azar... puedo verte con otro, sin suspirar siquiera, y no puedo olvidar.
Ya
vez: Tu no sospechas este secreto amargo, mas amargo y profundo que el
secreto del mar... porque puedo dejarte de amar, y sin embargo... °no te
puedo olvidar!

Poema
de las Cosas Quizás estando sola, de noche,
en tu aposento oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién y
aprenderás entonces, que hay cosas como el viento que existen ciertamente,
pero que no se ven... Y también es posible que una tarde de hastío como
florece un surco, te renazca un afán y aprenderás entonces que hay cosas
como el río que se están yendo siempre, pero que no se van...
O al
cruzar una calle, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste
ayer y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, cosas que nunca
han sido, pero que pueden ser...
Por más que tu prefieras ignorar estas
cosas sabrás por qué suspiras oyendo una canción y aprenderás entonces
que hay cosas como rosas, cosas que son hermosas, sin saber que lo son...
Y
una tarde cualquiera, sentirás que te has ido y un soplo de ceniza regará
tu jardín y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido son las únicas
cosas que nunca tienen fin.

La
Dama de las Perlas Yo he visto perlas claras
de inimitable encanto, de esas que no se tocan por temor a romperlas. Pero
solo en tu cuello pudieron valer tanto las burbujas de nieve de tu collar de
perlas. Y más, aquélla noche del amor satisfecho, del amor que eterniza
lo fugaz de las cosas, cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho y
el rubor te cubría como un manto de rosas.
Yo acaricié tus perlas, sin
desprender su broche, y las vi, como nadie nunca más podrá verlas, pues
te tuve en mis brazos, al fin, aquélla noche vestida solamente ¡con tu
collar de perlas!

Discreto
Amor Mi viejo corazón toca a una puerta, mi
viejo corazón, como un mendigo con el afán de su esperanza incierta pero
callando lo que yo no digo. Porque la que me hirió sin que lo advierta, la
que sólo me ve como un amigo si alguna madrugada está despierta nunca
será porque soñó conmigo...
Y sin embargo, ante la puerta oscura mi
corazón, como un mendigo loco va a pedir su limosna de ternura
Y
cerrada otra vez, o al fin abierta, no importa si alguien oye cuando toco, porque
nadie sabrá cuál es la puerta.

Te
Acordarás un Día Te acordaras un día de
aquel amante extraño que te besó en la frente para no hacerte daño. Aquel
que iba en la sombra con la mano vacía porque te quiso tanto... que no te lo
decía. Aquel amante loco... que era como un amigo, y que se fue con
otra... para soñar contigo.
Te acordarás un día de aquel extraño
amante. Profesor de horas lentas con alma de estudiante. Aquel hombre
lejano... que volvió del olvido solo para quererte... como a nadie ha
querido.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras y te cubrió de
rosas sin que tu lo supieras.
Te acordarás un día del hombre
indiferente que en las tardes de lluvia te besaba en la frente. Viajero
silencioso de las noches de estío que miraba tus ojos, como quien mira un río.
Te
acordaras un día de aquel hombre lejano del que más te ha querido... porque
te quiso en vano.
Quizás así de pronto... te acordarás un día de
aquel hombre que a veces callaba y sonreía. Tu rosal preferido se secara en
el huerto como para decirte que aquel hombre se ha muerto.
Y el andará
en la sombra con su sonrisa triste. Y únicamente entonces sabrás que lo
quisiste.

Poema
de una Calle Amo esta calle, y amo sus
tristes casas en las que se entristecen cumpleaños y bodas, porque esta
calle triste, se alegra cuando pasas tú, mujer preferida entre todas. Amo
esta calle acaso porque en ella subsiste no se que somnolencia de arrabal
provinciano. Pero a veces la odio, porque aunque siempre es triste me
parece mas triste cuando te espero en vano.
Y yo bien sé que esta calle
nunca podrá ser bella con sus fachadas sucias y sus portales viejos. Pero
sé que es distinta cuando pasas por ella y te miro pasar... desde lejos.
Por
eso amo esta calle de soledad y hastío que ensancha sus aceras para alejar
las casas. Mientras te espera en vano mi corazón vacío, ¡que es una
calle triste por donde nunca pasas!

Mi
Corazón se Siente Satisfecho Mi corazón se
siente satisfecho de haberte amado y nunca poseído: así tu amor se salva
del olvido igual que mi ternura del despecho. Jamás te vi desnuda sobre
el lecho, ni oí tu voz muriéndose en mi oído: así ese bien fugaz no ha
convertido un ancho amor en un placer estrecho.
Cuanto el deleite suma
a lo vivido acrecentado se lo resta el pecho, pues la ilusión se va por
el sentido.
Y, en ese hacer y deshacer lo hecho, sólo un amor se
salva del olvido, y es el amor que queda insatisfecho.

Canción
de los Remos Quizás olvidaremos, pues
siempre hay que olvidar pero escucha los remos, cantando sobre el mar. Bajo
este cielo claro tu alma llega a la mía como la luz de un faro desde la
lejanía. Así como la espuma pasará este momento nuestra ilusión se
esfuma, como la espuma al viento. Pero en el alma sola si un gran amor la
llena hay algo de la ola y hay algo de la arena.
Náufrago de su
espanto, piloto de su hastío el mar canta en su canto que ya tu amor es mío. Yo
soy la vela rota que da al aire su vuelo, y tu eres la gaviota que va a
estrenar su vuelo.
Pero aún quedan futuros que yo desconocía en tus
ojos oscuros donde nunca es de día. Aún hay algo postrero mas allá del
olvido y en tu amor recupero todo lo que he perdido.
Ni digo que te
quedes, ni quiero que te vayas. Pues soy como las redes tendidas en las
playas arroyo de ternuras hazme tuyo en lo mío llenando de agua pura mi cántaro
vacío.
Ya mi voz tiene un eco, ya mi voz no se pierde. Por eso el
tronco seco retoña la hoja verde. Y así mi vida espera la gracia de un retoño como
la primavera que ilumina un otoño.
Por eso aunque olvidemos que
siempre hay que olvidar oye cantar los remos sobre el dolor del mar

Balada
del Mal Amor Qué lástima muchacha, que
no te pueda amar. Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha, y tú
un arroyo alegre que sueña con el mar. Yo eché mi red al río… Se me
rompió la red… No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío, pues si bebo
en tu vaso voy a sentir más sed.
Se besa por el beso, por amar el
amor… Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso, pues sólo nace
el fruto cuando muere la flor.
Amar es tan sencillo, tan sin saber por
qué… Pero así como pierde la moneda su brillo, el alma, poco a poco,
va perdiendo su fe.
¡Qué lástima muchacha, que no te pueda amar! Hay
velas que se rompen a la primera racha, ¡y hay tantas velas rotas en el
fondo del mar!
Pero aunque toda herida deja una cicatriz, no
importa la hoja seca de una rama florida, si el dolor de esa hoja no llega a
la raíz.
La vida, llama o nieve, es un molino que va moliendo en
sus aspas el viento que lo mueve, triturando el recuerdo de lo que ya se
fue…
Ya lo mío fue mío, y ahora voy al azar… Si una rosa es más
bella mojada de rocío, el golpe de la lluvia la puede deshojar…
Tuve
un amor cobarde. Lo tuve y lo perdí… Para tu amor temprano ya es
demasiado tarde, porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.
El
viento hincha la vela, pero la deshilacha, y el agua de los ríos se hace
amarga en el mar… ¡Qué lástima muchacha, que no te pueda amar!
|