Adolfo Bécquer
Paginas:
Poemas | Carta 1-2 | Carta
3-4 | Es Raro | La
Pereza | Las Perlas |![]()
LII
Volverán
las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con
el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo
refrenaban,
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que
aprendieron nuestros nombres,
ésas...¡no volverán!
Volverán las
tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la
tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquellas cuajadas
del rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día
ésas...¡no
volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a
sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero
mundo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo
te he querido...desengáñate,
¡así no te querrán! ![]()
Anacreontica
Toma
la lira, toma
la de cuerdas doradas
y dame la que alegres
las flores
engalanan,
en la que Anacreonte,
con gresca y algazara,
en tiempo del
dios Baco
los néctares cantaba.
Corre, muchacho, corre;
de traérmela
acaba,
que ya espero impaciente
la hora de pulsarla;
ve corre, y
presuroso
Flérida me llamas,
la de los ojos negros,
la de la linda
cara
y dile que con ella
se vengan las muchachas
amigas, que tejiendo
con
flores mil guirnaldas
en torno de mi frente
las ceñían ufanas,
al par
que me provoquen
con sus legeras danzas.
También bajo los olmos
que
prestan sombra grata,
y donde con sonoras
voces las aves cantan
ponme,
ponme un mesa
al par cómoda y ancha,
y en ella me colocas
la copa
venerada
por todos los amigos
del néctar de las parras,
aquélla en
que la historia
de Baco está grabada,
sus valerosos hechos,
sus ínclitas
hazañas;
aquélla que las vides
la tienen enredada,
la que en mejores
tiempos
El pino me donara:
Elpino, el más famoso
de los que en la
comarca
grabaron con destreza
las copas delicadas.
Corre, muchacho,
corre,
de disponerlo acaba;
que ya espero impaciente,
la hora de
tomarla,
y cumplir de las musas
las órdenes sagradas. ![]()
A
Casta
Tu aliento es el aliento de las
flores;
tu voz es de los cisnes la armonía;
es tu mirada el esplendor del
día,
y el color de la rosa es tu color.
Tu prestas nueva vida y esperanza
a
un corazón para el amor ya muerto;
tú creces de mi vida en el desierto
como
crece en un páramo la flor.![]()
Es
un Sueño la Vida
Es un sueño la
vida.
Pero un sueño febril que dura un punto;
cuando de él se despierta,
se
ve que todo es vanidad y humo...
¡Ojalá es un sueño
muy largo y muy
profundo;
un sueño que durará hasta la muerte...!
Yo soñaría con mi
amor y el tuyo.
¡
Las dos !
( juguete romántico )
Silenciosa está la noche,
apenas
suspira el viento,
solo algún perdido acento
turba su calma y quietud.
Serena
por es espacio,
callada la luna sube,
platea la blanca nube
su tibio
rayo de luz.
Sorda y con lento compás,
en una iglesia lejana
suena
una triste campana
y da una hora: las dos.
¡ Las dos ! hora
misteriosa
de fantasmas y hechiceras,
de espectros y de quimeras
que
nos inspiran terror;
en que el sepulcro abandonan,
por las magas
evocados
y en un velo rebozados
los que dejaron de ser.
Hora que si
en el hogar,
cuando narra una conseja,
le escucha crédula vieja,
se la
ve palidecer.
En la que gime en las torres
el cárabo lastimero
y
ensaya el búho agorero
su fatídico graznar.
El gallo canta, y
susurra
melancólica la fuente,
escuchándose doliente
el ronco aullido
del can.
¡ Las dos !. Quizás esta hora
una virgen anhelante
cuenta,
esperando al amante
que se tarda en acudir.
Tal vez en su calabozo
marca
esa hora perdida
una menos de su vida
el reo que va a morir.
Tal
vez algún asesino
las dos estaba esperando
con impaciencia, probando
la
punta de su puñal.
Y ese reloj impasible,
con su vibración sonora,
anuncia
la infausta hora
de la muerte al criminal.
¡ Las dos !. Quizás el
sonido
funeral de esa campana
espera la cortesana
para una cita de
amor.
Quizá será la postrera
que, antes de partir del mundo,
oye
triste el moribundo
en su lecho de dolor.
Tal vez vuelan a esta hora
las
brujas con algazara,
que Belcebú convocara
a un diabólico festín.
Y
al pasar cerca del lecho
donde duerme un ángel puro,
lanzar horrible
conjuro
con maldiciones sin fin.
Que es hora en que el temerario
con
asombro se estremece,
y aterrado palidece
sin acertar el porqué.
En
que las Wils misteriosas
que a los mortales encantan,
de la tierra se
levantan
por un oculto poder.
Hora extraña que parece
de más
tarda vibración
de más fantástico son
y otro diverso compás.
Mas
que, a pesar de los sueños
con que la adorna la mente,
es completa,
exactamente
lo mismo que las demás. ![]()
Amor
Eterno:
Podrá nublarse el sol
eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje
de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la
muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mi podrá
apagarse
la llama de tu amor. ![]()
La
Gota de Roció
La gota de rocío que
en el cáliz
duerme de la blanquísima azucena,
es el palacio de cristal
donde
vive el genio feliz de la pureza.
El le da su misterio y poesía;
él,
su aroma balsámico le presta.
¡Hay de la flor, si de la luz al beso
se
evapora esa perla! ![]()
XVII
Hoy
la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy
la he visto..., la he visto y me ha mirado...
(Hoy creo en Dios! ![]()
XX
Sabe,
si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el
alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.![]()
XXI
-¡Qué
es poesía?- dices mientras clavas
en mi pupila en tu pupila azul.
¿Qué
es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
![]()
XLI
Tú
eras el huracán, yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que
estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!
Tú eras el Océano y yo
la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o
que arrancarme!...
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo;
acostumbrados
una a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha,
inevitable el choque...
¡No pudo ser!
XLIV
Como
en un libro abierto
leo de tus pupilas en el fondo;
¿ a qué fingir el
labio
risas que se desmienten en los ojos ?
¡Llora! No te avergüences
de
confesar que me quisiste un poco.
¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves: yo soy
un hombre... ¡y también lloro!![]()
LII
Olas
gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto
entre las sábanas de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán,
que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el
ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el
rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre niebla
oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme, por piedad, adonde el vértigo
con
la razón me arranque la memoria...
¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de
quedarme
con mi dolor a solas!
~*~
Instrucciones para enviar Poemas ~*~