Manuel Acuña
Manuel Acuña -
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Por
Eso
Porque eres buena, inocente
como
un sueño de doncella,
porque eres cándida y bella
como un nectario
naciente.
Porque en tus ojos asoma
con un dulcísimo encanto,
todo
lo hermoso y lo santo
del alma de una paloma.
Porque eres toda una
esencia
de castidad y consuelo,
porque tu alma es todo un cielo
de
ternura y de inocencia.
Porque al sol de tus virtudes
se mira en ti
realizado
el ideal vago y soñado
de todas las juventudes;
por eso,
niña hechicera,
te adoro en mi loco exceso;
por eso te amo, y por eso
te
he dado mi vida entera.
Por eso a tu luz se inspira
la fe de mi amor
sublime;
¡por eso solloza y gime
como un corazón mi lira!
Por eso
cuando te evoca
mi afán en tus embelesos,
siento que un mundo de besos
palpita
sobre mi boca.
Y por eso entre la calma
de mi existencia sombría,
mi
amor no anhela más día
que el que una mi alma con tu alma.![]()
Resignación
¡Sin
lágrimas, sin quejas,
sin decirlas adiós, sin un sollozo!
cumplamos
hasta lo último. . . la suerte
nos trajo aquí con el objeto mismo,
los
dos venimos a enterrar el alma
bajo la losa del escepticismo.
Sin lágrimas...
las lágrimas no pueden
devolver a un cadáver la existencia;
que
caigan nuestras flores y que rueden,
pero al rodar, siquiera que nos
queden
seca la vista y firme la conciencia.
¡Ya lo ves! para tu
alma y para mi alma
los espacios y el mundo están desiertos...
los
dos hemos concluido,
y de tristeza y aflicción cubiertos,
ya no
somos al fin sino dos muertos
que buscan la mortaja del olvido.
Niños
y soñadores cuando apenas
de dejar acabábamos la cuna,
y nuestras
vidas al dolor ajenas
se deslizaban dulces y serenas
como el ala de
un cisne en la laguna
cuando la aurora del primer cariño
aún
no asomaba a recoger el velo
que la ignorancia virginal del niño
extiende
entre sus párpados y el cielo,
tu alma como la mía,
en su reloj
adelantando la hora
y en sus tinieblas encendiendo el día,
vieron
un panorama que se abría
bajo el beso y la luz de aquella aurora;
y
sintiendo al mirar ese paisaje
las alas de un esfuerzo soberano,
temprano
las abrimos, y temprano
nos trajeron al término del viaje.
Le dimos
a la tierra
los tintes del amor y de la rosa;
a nuestro huerto nidos
y cantares,
a nuestro cielo pájaros y estrellas;
agotamos las
flores del camino
para formar con ellas
una corona al ángel del
destino...
y hoy en medio del triste desacuerdo
de tanta flor
agonizante o muerta,
ya sólo se alza pálida y desierta
la flor
envenenada del recuerdo.
Del libro de la vida
la que escribimos hoy es la
última hoja...
cerrémoslo en seguida,
y en el sepulcro de la fe
perdida
enterremos también nuestra congoja.
Y ya que el cielo nos
concede que este
de nuestros males el postrero sea,
para que el alma
a descansar se apreste,
aunque la última lágrima nos cueste,
cumplamos
hasta el fin con la tarea.
Y después cuando al ángel del olvido
hayamos
entregado estas cenizas
que guardan el recuerdo adolorido
de tantas
ilusiones hechas trizas
y de tanto placer desvanecido,
dejemos los
espacios y volvamos
a la tranquila vida de la tierra,
ya que la
noche del dolor temprana
se avanza hasta nosotros y nos cierra
los
dulces horizontes del mañana.
Dejemos los espacios, o si quieres
que
hagamos, ensayando nuestro aliento,
un nuevo viaje a esa región
bendita
cuyo sólo recuerdo resucita
al cadáver del alma al sentimiento,
lancémonos
entonces a ese mundo
en donde todo es sombras y vacío,
hagamos
una luna del recuerdo
si el sol de nuestro amor está ya frío;
volemos,
si tu quieres,
al fondo de esas mágicas regiones,
y fingiendo
esperanzas e ilusiones,
rompamos el sepulcro, y levantando
nuestro
atrevido y poderoso vuelo,
formaremos un cielo entre las sombras,
y
seremos los duendes de ese cielo.![]()
Ante
un Cadáver
¡Y bien! aqui estás
ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión
de sus límites ensancha.
Aqui donde la rígida experiencia
viene a
dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aqui
donde derrama sus fulgores
ese astro a cuya luz desaparece
la distinción
de esclavos y señores.
Aqui donde la fábula enmudece
y la voz de los
hechos se levanta
y la superstición se desvanece.
Aqui donde la
ciencia se adelanta
a leer la solución de ese problema
cuyo sólo
enunciado nos espanta.
Ella que tiene la razón por lema
y que en tus
labios escuchar ansía
la augusta voz de la verdad suprema.
Aqui está
ya... tras de la lucha impía
en que romper al cabo conseguiste
la cárcel
que al dolor te retenía.
La luz de tus pupilas ya no existe,
tu máquina
vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.
¡Miseria
y nada mas¡ dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba
donde empieza el de la muerte.
Y suponiendo tu misión cumplida
se
acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida.
Pero,
¡no!... tu misión no está acabada,
que ni es la nada el punto en que
nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.
Círculo es la
existencia, y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y
el sepulcro por extremos.
La madre es sólo el molde en que tomamos
nuestra
forma, la forma pasajera
con que la ingrata vida atravesamos.
Pero ni
es esa forma la primera
que nuestro ser reviste, ni tampoco
será su última
forma cuando muera.
Tú sin aliento ya, dentro de poco
volverás a
la tierra y a su seno
que es de la vida universal el foco.
Y allí, a
la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundará
de gérmenes tu cieno.
Y al ascender de la raíz al grano,
irás del
vergel a ser testigo
en el laboratorio soberano;
Tal vez, para volver
cambiado en trigo
al triste hogar donde la triste esposa
sin encontrar
unpan sueña contigo.
En tanto que las grietas de tu fosa
verán
alzarse de su fondo abierto
la larva convertida en mariposa;
Que en
los ensayos de su vuelo incierto
irá al lecho infeliz de tus amores
a
llevarle tus ósculos de muerto.
Y en medio de esos cambios interiores
tu
cráneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dará flores,
en
cuyo cáliz brillará escondida
la lágrima tal vez con que tu amada
acompañó
el adiós de tu partida.
La tumba es el final de la jornada,
porque en
la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espiritú encerrada.
Pero
en esa mansión a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que
de nuevo a la vida nos despierta.
Allí acaban la fuerza y el talento,
allí
acaban los goces y los males
allí acaban la fe y el sentimiento.
Allí
acaban los lazos terrenales,
y mezclados el sabio y el idiota
se hunden en
la región de los iguales.
Pero allí donde el ánimo se agota
y
perece la máquina, alli mismo
el ser que muere es otro ser que brota.
El
poderoso y fecundante abismo
del antiguo organismo se apodera
y forma y
hace de el otro organismo.
Abandona a la historia justiciera
un
nombre sin cuidarse, indiferente,
de que ese nombre se eternice o muera.
El
recoge la masa únicamente,
y cambiando las formas y el objeto
se encarga
de que viva eternamente;
La tumba sólo guarda un esqueleto
mas la
vida en su bóveda mortuoria
prosigue alimentándose en secreto.
Que
al fin de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se
adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas; pero nunca
muere.![]()
Una
Limosna
A mi querido amigo A.F. Cuenca.
¡Entrad!...
en mi aposento
donde sólo se ven sombras,
está una mujer muriendo
entre
insufribles congojas...
Y a su cabecera tristes
dos niñas bellas que
lloran,
y que entrelazan sus manos
y que gimen y sollozan.
Y la infeliz
ya no mira
ni tiene aliento en la boca,
y cuando habla sólo dice
con
voz hueca y espantosa:
"¡Yo tengo hambre! ¡Yo tengo hambre!
Por
piedad ¡Una limosna!"
Y calla... y las niñas gimen...
y calla... y
el viento sopla...
y llora... y nadie la escuchas,
¡que nadie escucha al
que llora!
...........................................
¿Y la oís? - ¡Ay!,
hijas mías
vasi por fin a quedar solas...
solas... y sin una madre
que
os alivie y que os socorra...
solas... y sin un mendrugo
que llevar a
vuestra boca...
Adiós... adiós... ya me muero...
ya no tengo hambre...
y
la mísera expiraba ¡"Una limosna!"
entre angustias y congojas,
mientras
que las pobres niñas
casi locas, casi locas
la besaban y lloraban
envueltas
entre las sombras.
Después... temblando de frío
bajo sus rasgadas ropas,
caminaban
lentamente
por la calle oscura y sola,
exclamando con voz triste
al
divisar una forma;
..."¡Me muero de hambre!"
Y la otra...
..."¡Una
limosna!"
Enero de 1869.![]()
Adiós
México
Escrita para la Sra. Cayrón y leída
por ella
en una función de despedida.
Pues que del destino en
pos
débil contra su cadena,
frente al deber que lo ordena
tengo que
decirte adiós;
Antes que mi boca se abra
para dar paso a este acento,
la
voz de mi sentimiento
quiere hablarte una palabra.
Que muy bien
pudiera ser
que cuando de aquí me aleje,
al decirte adiós, te deje
para
no volverte a ver.
Y asi entre el mal con que lucho
y y que en el
dolor me abisma,
quiero decirte yo misma,
sepas que te quiero mucho.
Que
enamorada de tí
desde antes de conocerte,
yo vine sólo por verte,
y
al verte te puse aquí.
Que mi alma reconocida
te adora con loco empeño,
porque
tu amor era el sueño
más hermoso de mi vida.
Que del libro de mi
historia
te dejo la hoja mas bella,
porque en esa hoja destella
tu
gloria más que mi gloria.
Que soñaba en no dejarte
sino hasta el
poster momento,
partiendo mi pensamiento
entre tu amor y el del arte.
Y
que hoy ante esa ilusión
que se borra y se deshace,
siento ¡ay de mí!
que se hace
pedazos mi corazon...
Tal vez ya nunca en mi anhelo
podré
endulzar mi tristeza
con ver sobre mi cabeza
el esplendor de tu cielo.
Tal
vez ya nunca a mi oído
resonará en la mañana,
la voz del ave temprana
que
canta desde su nido.
Y tal vez en los amores
con que te adoro y admiro
estas
flores que hoy aspiro
serán las últimas flores...
Pero si afectos
tan tiernos
quiere el destino que deje,
y que me aparte y me aleje
para
no volver a vernos;
Bajo la luz de este día
de encanto inefable y
puro
al darte mi adiós te juro,
¡oh dulce México mío!
Que si él
con sus fuerzas trunca
todos los humanos lazos,
te arrancará de mis
brazos
pero de mi pecho, nunca!![]()
A
un Arroyo
A mi hermano Juan de Dios
Peza.
Cuando todo era flores tu camino,
cuando todo era pájaros
tu ambiente,
cediendo de tu curso a la pendiente
todo era en tí fugaz y
repentino.
Vino el invierno con sus nieblas vino
el hielo que hoy
estanca tu corriente,
y en situación tan triste y diferente
ni aún un pálido
sol te da el destino.
Y así en la vida el incesante vuelo
mientras
que todo es ilusión, avanza
en sólo una hora cuanto mide un cielo;
Y
cuando el duelo asoma en lontananza
entonces como tú cambiada en hielo
no
puede reflejar ni la esperanza.![]()
Soneto
Porque
dejaste el mundo de dolores
buscando en otro cielo la alegría
que aquí,
si nace, sólo dura un día
y eso entre sombras, dudas y temores.
Porque
en pos de otro mundo y de otras flores
abandonaste esta región sombría,
donde
tu alma gigante se sentía
condenada a continuos sinsabores.
Yovengo a
decir mi enhorabuena
al mandarte la eterna despedida
que de dolor el corazón
me llena;
Que aunque cruel y muy triste tu partida,
si la vida a los
goces es ajena,
mejor es el sepulcro que la vida.
~*~
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