La Historia de Navidad



Porque un niño nos es nacido, 
hijo nos es dado;
y el principado 
sobre su hombro;
y llamaráse su nombre
Admirable, Consejero,
Dios fuerte, 
Padre eterno, 
Príncipe de paz.

ISAÍAS 9:6 

 



          Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abias; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elizabet. Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor. Y no tenían hijo, porque Elizabet era estéril, y ambos eran avanzados en días. Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías viéndole y cayó temor sobre él. Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento. Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días. Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas. Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste a mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo. Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se maravillaban de que él se detuviese en el templo. Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y él les hablaba por señas, y quedó mudo. Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino a su casa. Y después de aquellos días concibió su mujer Elizabet, y se encubrió por cinco meces, diciendo: Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. 

 

          El Ángel De La Anunciación

          Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María. 

          Y entrando el ángel a donde estaba, dijo, ¿Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres, Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

 

          La Anunciación

          Entonces María dijo al ángel ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 

          Y he aquí, Elizabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril: Porque ninguna cosa es imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase a mi conforme a tu palabra. Y el ángel partió de ella.

 

          La Visita

          En aquellos días levantándose María, fué a la montaña con prisa, a una ciudad de Judá; Y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elizabet. Y aconteció, que como oyó Elizabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elizabet fué llena del Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mi, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. 

          Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque ha mirado a la bajeza de su criada; Porque he aquí desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre. Y su misericordia de generación a generación A los que le temen. Hizo valentía con su brazo: Esparció los soberbios del pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, Y levantó a los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; Y a los ricos envió vacíos. Recibió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia. Como habló a nuestros padres, A Abraham y a su simiente para siempre. Y se quedó María con ella como tres meces: después se volvió a su casa.

 

          El Nacimiento

          Y Aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, qué se llama Belem, por cuanto era de la casa y familia de David; 

          Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. Y parió a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

 

          El Grupo de Pastores

          Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias e la noche sobre su ganado. Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. 

          Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre. 

 

          Ejércitos de Ángeles

          Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: 

          Gloria en las alturas a Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. 

 

          La Adoración de los Pastores

          Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos pues hasta Belem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. Y vinieron a prisa, y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. 

          Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho. 

 

          La Presentación en el Templo

          Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS; el cual le fué puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre. Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor, Y para dar la ofrenda, conforme a lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, o dos palominos. Y he aquí, había un hombre en Jerusalén, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor. 

Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme a la costumbre de la ley, Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, y dijo: Ahora despides, Señor, a tu siervo, Conforme a tu palabra, en paz; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; Luz para ser revelada a los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él. 

 

          El Viaje de los Reyes Magos

          Y Como fué nacido Jesús en Belem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belem de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belem, de tierra de Judá, No eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel. 

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella; Y enviándolos a Belem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 

 

          La Adoración de los Reyes Magos

          Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre Maria, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro e incienso y mirra. 

Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino. 

 

          El Viaje a Egipto

          Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él despertando, tomó al niño y a su madre de noche, y se fué a Egipto; Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto, Diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño. 

Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y se vino a tierra de Israel. Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá: mas amonestado por revelación en sueños, se fué a las partes de Galilea. Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno. 

 

          La Virgen é Hijo

          Y el niño creció, y se fortalecía, y se hacia de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. 

 

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